REALYDAD, Por la Verdadera Independencia

No más agua embotellada

MEMORIAS DEL EMBRUJO


Observartorio audiovisual e investigativo sobre procesos comunitarios y de resistencia. Digitalizado por SODEPAZ

Sinopsis: En el segundo semestre del año 2002, después de un rotundo fracaso de las conversaciones de paz con las guerrillas, Álvaro Uribe Vélez asume la presidencia de Colombia para un periodo de cuatro años. Sus propuestas, enfocadas en la guerra y la militarización social, gozan del respaldo de varios sectores de la población y de los medios masivos de comunicación que endiosan su imagen y repiten hasta la saciedad sus palabras.

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Archivado en: Alvaro Uribe, Memorias del embrujo, POLÍTICA, TV, videos

3 Responses

  1. fabricio dice:

    “Estamos obligados a conocer esa verdad…. Y no hay ninguna ‘razón de Estado’ que lo impida. Mientras más afirma el Presidente Uribe que nada ha tenido ni tiene que ver con las acciones de los paramilitares y de los agentes de la parapolítica, más incurre en contradicciones y más convence de todo lo contrario. Como simples observadores de las declaraciones y actuaciones del Presidente, nos atrevemos a afirmar… que el presidente le está diciendo cada vez más mentiras al país para ocultar sus relaciones con los paramilitares y su nexos con los congresistas vinculados a la parapolítica.

    Cualquier desprevenido observador de la realidad nacional tiene que darse cuenta de que el Presidente, en todo momento y en cada uno de sus actos, ha procurado favorecer a los paramilitares. Con lo cual ha tratado de favorecerse a sí mismo. En efecto, él ha buscado impedir, de esa manera, que ellos le sigan contando la verdad a la justicia y que, por ese camino, le cuenten cosas que a él no le conviene que se conozcan.

    Basta hacerles seguimiento a las distintas etapas del mal llamado proceso de paz con los paramilitares, para cerciorarse de que el Presidente le teme a lo que ellos puedan decir contra él. De ahí que ellos estén anunciando -o, mejor, amenazando- que van a contar toda la verdad.

    Eso es lo que se deduce de la última decisión del Presidente de establecer la excarcelación en favor de los paramilitares y de los políticos que tienen nexos con ellos. A nadie se le escapa que tanto Salvatore Mancuso como ‘Ernesto Báez’, en sus recientes declaraciones, lo han implicado, de alguna manera, en sus actividades delictivas.

    A ese respecto, llama poderosamente la atención el hecho de que El Tiempo, en su edición del 25 de mayo, haya dicho lo siguiente: “El viaje [de Francisco Santos a Estados Unidos], no obstante, se inició con ‘pie izquierdo’ luego de que apareció ayer un crítico artículo en la primera página de ‘The Washington Post’. El artículo, escrito por su corresponsal en Bogotá Juan Forero, se basa en las recientes declaraciones de Salvatore Mancuso y en una entrevista con ‘Ernesto Báez’. Según el Post, “los jefes paramilitares han confirmado lo que grupos de derechos humanos y otros llevan años diciendo: que algunas de las figuras políticas, militares y empresariales ayudaron a construir un poderoso movimiento antiguerrillero que operaba con impunidad, mataba a civiles y enviaba coca a E.U.”. ‘Báez’, en la entrevista con el Post, sugiere no solo que el paramilitarismo era una política de Estado, como lo dijo Mancuso, sino que estas figuras públicas actuaban con el aval del ‘jefe de jefes’. Agrega El Tiempo: “Dice Duque (Ernesto Báez) en clara alusión al presidente Uribe: “¿Será que estos grupos –me refiero a los políticos, los militares, las instituciones, los económicos– operaban sin tener contacto con su jefe de jefes? Eso es imposible”.

    “El Post también menciona” —sigue diciendo El Tiempo— “las acusaciones de Mancuso contra el vicepresidente Santos y el Ministro de Defensa, J. Manuel Santos, y dice que las revelaciones del jefe ‘para’ sobre el general Rito Alejo del Río y sus nexos con las AUC son ‘una vergüenza para Uribe’, pues éste lo ha defendido a capa y espada”.

    Como se deduce de la anterior información de El Tiempo, no hay duda de que, cuando Ernesto Báez habla del ‘jefe de Jefes’ –como lo anota el propio periódico–, se está refiriendo al presidente Álvaro Uribe Vélez. Tan comprometedora es esa afirmación, como la de que el paramilitarismo ha sido una política de Estado.

    Creemos que las declaraciones de los dos cabecillas paramilitares revisten una enorme gravedad. En la práctica, lo que se desprende de sus palabras es que los grupos paramilitares no podían operar sin tener contacto con el ‘jefe de jefes’, es decir, con el presidente de la República.

    El país tiene derecho a exigir que la Justicia inicie, a la mayor brevedad posible, una investigación a fondo sobre esas declaraciones. Y no puede dejar de hacerlo, so pretexto de que Colombia se desestabilizaría si conoce toda la verdad. Estamos obligados a conocer esa verdad, por trascendental que sea. Y no hay ninguna “razón de Estado” que impida conocerla.

    Sería muy grave que la Justicia no sancionara los delitos cometidos por los paramilitares y sus aliados políticos. Negro sería el futuro del país, si se construyera sobre la impunidad de los actos delictivos de unos y de otros, cualquiera que sea el rango de sus autores. Las consecuencias de que se conozca toda la verdad nunca serán tan graves ni tan desestabilizadoras como las que inexorablemente se derivarían del ocultamiento de esa verdad. ¡Frente a los crímenes atroces de los paramilitares y sus aliados políticos no puede haber ni perdón ni olvido!

    Enrique Parejo González
    Un Pasquin

  2. fabricio dice:

    Piden, en EU, investigar nexos de Uribe con los paras. El artículo original y los videos de uribe con los paracos los encuentran aquí http://www.elnuevoherald.com/167/story/53271.html

  3. fabricio dice:

    Un abogado de una confederación sindical de Estados Unidos pidió al Departamento de Estado que investigue la infiltración del paramilitarismo en la primera campaña del presidente de Colombia, Alvaro Uribe Vélez basándose en un video en el que el candidato aparece reunido con dirigentes cívicos entre quienes se encuentra un hombre identificado como comandante paramilitar. El video, cuya copia obtuvo El Nuevo Herald, no indica que Uribe estuviese al tanto de que uno de los participantes fuese un líder paramilitar. A juzgar por las imágenes y la fecha que aparece en la grabación, la reunión se realizó el 31 de octubre de 2001 en una gira de campaña de Uribe a Puerto Berrío, en el departamento de Antioquia. Activistas de derechos humanos identificaron al paramilitar como Frenio Sánchez Carreño, comandante Esteban, quien estuvo al mando de un frente de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) al noroeste del país.

    En esos momentos, Sánchez era buscado por organismos de seguridad del Estado que acusaban a la facción bajo su mando de haber cometido, durante los dos años anteriores, unos ochenta asesinatos y de haber ocasionado el desplazamiento de más de 3,000 personas, según informó el entonces director del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), coronel Germán Jaramillo.

    El DAS arrestó a Sánchez menos de dos meses después de la reunión con Uribe en una operación que fue anunciada por Jaramillo en una conferencia de prensa.

    ”Este video despierta grandes preocupaciones acerca de la interconexiones entre las AUC y la campaña de Uribe y posiblemente su gobierno actual”, escribió el abogado Daniel Kovalik a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice. ”Es razonable pensar que Uribe debería saber que se estaba reuniendo con miembros de las AUC, incluyendo el comandante Esteban, dada su amplia notoriedad”, agregó.

    Kovalik, quien es abogado de la central sindical United Steel Workers, representa a los familiares de tres empleados de la compañía estadounidense Drummond que fueron asesinados en Colombia en el 2001.

    El abogado explicó en su carta que obtuvo ese y otros videos cuando adelantaba su investigación previa a un juicio civil por indemnización contra Drummond, programado para julio próximo en una corte federal de Alabama.

    Uribe rechazó el señalamiento del abogado a través del vocero de la presidencia César Mauricio Velásquez, a quien El Nuevo Herald envió una fotografía tomada del video.

    ”El presidente no hace comentarios ni da explicaciones sobre cada una de los millones de fotos y de horas de videos como esos a los que usted se refiere”, afirmó Uribe en un correo electrónico. “Si usted tiene alguna acusación concreta contra el presidente por complicidad con criminales, le ruego denunciarla formalmente. De lo contrario, le ruego abstenerse de insinuaciones malévolas”.

    Uribe fue electo presidente en 2002 al derrotar al candidato liberal Horacio Serpa Uribe y fue reelecto el año pasado.

    En los últimos meses altos funcionarios de su gobierno y políticos que apoyaron su candidatura, han sido señalados por tener vínculos con paramilitares.

    Otro de los videos en poder de Kovalik muestra a un dirigente de la AUC no identificado anunciando a decenas de pobladores que las AUC han escogido como candidatos para el Senado a Carlos Arturo Clavijo y Carlos Higuera, ”dos ciudadanos del común incontaminados de las perversidades de la política”, según el dirigente.

    El anuncio fue hecho a pobladores de Barrancabermeja, un puerto fluvial petrolero en el departamento de Santander, al nororiente del país en octubre de 2001.

    Clavijo, quien pertenecía al movimiento uribista, Convergencia Popular Cívica, fue elegido senador del 2002 al 2006.

    Los videos conocidos por Kovalik y ofrecidos al Departamento de Estado contienen las siguientes situaciones (las fechas fueron tomadas del video):

    • Noviembre 25 del 2000

    Uribe no está presente en este segmento. El video muestra una ceremonia de clausura de la escuela superior de estudios políticos Fidel Castaño del Bloque Sur de Bolívar.

    Altos dirigentes de las AUC entregan diplomas a comisarios políticos de la organización.

    Ernesto Báez, comandante de las AUC, entrega el diploma a Esteban, quien lleva una escarapela en la que se lee: ”Nombre: Sergio”, ”Organización: Santander”, “Comandante: Esteban”.

    • Octubre 1 del 2001

    Reunión del candidato Alvaro Uribe con personas que se identifican como dirigentes comunales de Barrancabermeja, una ciudad que fue epicentro de masacres y desapariciones en el marco de una guerra entre la guerrilla de las FARC y las AUC por el control de la zona.

    Los asistentes que hablan se presentan como Crisanto Quintero, Jaime Duque Restrepo y Ernesto García. Hay también una mujer que no interviene. En un extremo aparece de pie un hombre con una bufanda blanca quien, según las fuentes de Kovalik, es Sánchez, el comdante Esteban. Sánchez tampoco interviene.

    Uribe parece poco distraído aparentemente por una irritación en el brazo.

    La reunión ocurre en lo que parece ser una oficina municipal de Puerto Berrío. Los asistentes se turnan para pedirle a Uribe que visite a Barrancabermeja en su gira electoral. Uribe dice que va a ser todo lo posible para cumplir con la invitación a Barrancabermeja pese a algunas circuntancias que no menciona.

    En octubre del 2001, el nombre del comandante Esteban era muy conocido entre los líderes sindicales de Barrancabermeja, según explicó a El Nuevo Herald David Ravelo Crespo, secretario general de la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos (CREDHOS) en esa ciudad.

    Doce días antes de la reunión, Esteban firmó un comunicado de las AUC en el que declaró como objetivo militar a todos los líderes sindicales de la región, una arremetida que desató un paro de protesta de 24 horas de la central sindical en las instalaciones de la oficial empresa de petróleos Ecopetrol en todo el país.

    Hernando Hernández, entonces presidente de la Unión Sindical Obrera, USO, confirmó a El Nuevo Herald que los comunicados de las AUC eran firmados por el comandante Esteban.

    De acuerdo con archivos periodísticos, una de las primeras incursiones en este sentido de Sánchez se produjo en diciembre de 2000 cuando anunció un guerra frontal contra la delincuencia común, la clase política corrupta y las personas e instituciones que tengan nexos con la guerrilla. El panfleto iba firmado por el comandante Esteban, quien se identificó como jefe del bloque Santander, reportó el diario Vanguardia Liberal el 29 de diciembre de 2000.

    Sánchez fue arrestado el 11 de diciembre de 2001 después de seis meses de seguimiento por parte de efectivos del organismo de seguridad.

    En diciembre de 2002, la Fiscalía General de la Nación profirió resolución de acusación contra Sánchez, como presunto responsable de homicidio agravado, tentativa de homicidio, secuestro agravado y concierto para delinquir, según el comunicado 414 de la Fiscalía.

    © 2007 El Nuevo Herald. All Rights Reserved.
    http://www.elnuevoherald.com

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